El
perfil de la palabra: La obra de Julio Ramón Ribeyro
Peter Elmore, El perfil
de la palabra: La obra de Julio Ramón Ribeyro,
Lima, Fondo de Cultura Económica/Fondo Editorial de
Peter Elmore (Lima,
1960), narrador y crítico literario peruano, a través de su trabajo El
perfil de la palabra: La obra de Julio Ramón Ribeyro, nos brinda la posibilidad de hablar de literatura
peruana y, en particular, de uno de sus protagonistas más relevantes y, sin
embargo, menos conocidos: Julio Ramón Ribeyro.
Después de la novela Las pruebas del fuego (Peisa-Arango,
Lima, 1999), Elmore vuelve al ensayo largo para desentrañar la obra del
escritor limeño con el que comparte la condición de exiliado voluntario (Elmore
reside en los Estados Unidos desde 1986 y actualmente es profesor en
El ensayo es un intento bien logrado de abarcar
la dimensión plural de la obra de Ribeyro, cuya creatividad se concretizó en
géneros tan diferentes como el cuento, la novela, el ensayo, el diario, el
aforismo. Esa versatilidad, nos explica Elmore, en Ribeyro no significa
dispersión: hay un hilo (o un perfil, diría Elmore) que recorre toda su
producción, una coherencia que es característica propia de la persona
literaria que escribe los textos y que a través de ellos se descubre. Aquí
como en otras ocasiones, Elmore nos confiesa su admiración por este escritor
que busca un sentido a su camino vital a través de la escritura y que,
justamente por eso, ve confundirse su biografía con su bibliografía.
Quizás para confirmar la idea de la falta de
fronteras entre los géneros literarios, el ensayo se compone de un capítulo
introductorio más otros nueves capítulos que reúnen los textos del autor según
un criterio temático-temporal. El segundo capítulo, por ejemplo, titulado Los
nombres de los olvidados nos presenta a los marginados, los expulsados
del festín de la vida1, como escribe Alfredo Bryce Echenique en el prólogo a los
Cuentos Completos de Alfaguara, que viven en una Lima monstruosa y
antropófaga. Tras analizar la producción novelística y los Retratos de
artista, es decir el diario, los aforismos y los ensayos que no se deben
considerar como piezas ancilares de la bibliografía del escritor2, Elmore cierra el
ensayo con las obras de carácter autobiográfico, Sólo para fumadores y
Relatos Santacrucinos, donde el protagonista es el recuerdo, invocado a la
vez con nostalgia e ironía.
Cada capítulo es un viaje detallado en la obra ribeyriana:
Elmore analiza detenidamente los textos, contándonos el argumento,
presentándonos los personajes pero, sobre todo, ofreciéndonos las claves para
entender el significado profundo que está detrás de la narrativa ribeyriana.
Una narrativa caracterizada por un humanismo laico y atravesada por una ironía
que le sirve al autor como instrumento para desenmascarar la solidez aparente
del mundo. El ensayista defiende en varias ocasiones la idea de la peculiaridad
de la escritura del autor, haciendo hincapié en la lateralidad de la postura de
Ribeyro con respeto al mundo de las letras latinoamericanas de los años 50: en
una época en que el modelo dominante eran las novelas totalizadoras, el
escritor peruano elige el fragmento, la brevedad del cuento. Uno de los
aciertos de este ensayo, consecuencia directa del profundo conocimiento que el
autor tiene de la literatura hispanoamericana del siglo pasado, es el de
comparar desde el principio la escritura de Ribeyro con la de otros escritores
pertenecientes a la llamada Generación del 50, la nueva narrativa que surgió en
Lima a raíz del vertiginoso y contradictorio crecimiento de la ciudad; si, por
lo que atañe a los argumentos, se puede encontrar un terreno común, por lo que
concierne la escritura, por ejemplo, Ribeyro confirma otra vez más su postura
marginal. En este sentido, Elmore destaca su predilección por un estilo
anacrónico que no quiere imitar la norma oral sino que reconoce su comunidad de
procedencia en la literatura realista del siglo XIX.
Creo que El perfil de la palabra, por su
escritura ágil y su estilo accesible (no nos olvidemos que Elmore es profesor
universitario), es un libro que podría interesar no sólo a quiénes ya conozcan
a Ribeyro, sino también a los lectores aficionados a la literatura latinoamericana
de calidad que quieran entrar por la puerta principal en el mundo de uno de los
mejores cuentistas del siglo pasado.
Veronica Carioni, 2006.